¿EN EL MEJOR MOMENTO?

...."Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en el mundo"
Nuestra vida se podría situar dentro de un marco que varía desde momentos alegres a tristes, en donde toca ganar o perder, conquistar o ceder. Quizás en este momento estés viviendo la mejor etapa de toda tu vida, alcanzando tu máximo potencial, aprovechando lo mejor de tu día. Te das cuenta que todo lo vivido tuvo un sentido, una razón del por qué el pasado tuvo que ser así, ahora todo te concuerda y agradeces con alegría lo vivido ya que sirvió para ser la persona que eres. Dices nada malo me sucederá después de esto, pasé todo lo que tenía que pasar para alcanzar este momento de gran felicidad, haciendo lo que más me agrada en la vida.
¿Pero qué sucedería si te quitaran lo que más amas en la vida?, ¿Podrías de nuevo levantarte y soñar para alcanzar todo lo logrado nuevamente?. Imagínate que tu pasión sea ser futbolista y te diagnostican una lesión gravísima la cual no te dejará nunca más jugar; que tienes un cáncer fulminante y te diagnostican 3 meses de vida; que tu pasión es actuar y que poco a poco pierdes movilidad. Hay muchos ejemplos más, quizás más fuertes que los que he descrito. Si te sucediera algo así sería como dinamitar el corazón en el medio de tus sueños y alegrías. Sin duda estarás triste y no comprenderás como tantas veces en la vida del por qué otra vez tienes que pasar por esta situación.
Quizás tu puedas ser un ejemplo de lo que estoy mencionando pero revisaremos un caso de alguien apasionado por la música, donde la creación le daba alas a sus sentimientos y llenaba de alegría su corazón. Desde pequeño su padre lo instruyó para que fuera un genio, sin embargo tal objetivo no lo logró ya que fue un fracaso como niño prodigio. Pero poco a poco fue floreciendo el genio que habitaba en su corazón, ese talento que se vio perfeccionado con los mejores profesores de Viena para llegar así al 30 de Marzo de 1795 para brindar su primer concierto como pianista. Pasarían 5 años para presentarse ante un gran público, un día 2 de abril en donde interpretaría su gran concierto para pianoforte, su Septour y su primera sinfonía con la cual logra captar la atención de la aristocracia y los círculos más influyentes como del publico en general, el cual lo admiraba y repletaba cada teatro donde se presentaba fortaleciendo una carrera brillante y promisoria.
Lamentablemente desde el año 1796 padecía de una sordera que lentamente provocaría daños irreparables en su audición lo cual le impedía comunicarse normalmente ya que debía de hacerlo mediante manuscritos, lo que afectaba también sus conciertos y sus salidas en público ya que no quería que supieran de su estado. La sordera había llegado en el peor momento y el ocaso para cualquiera estaba a la vuelta de la esquina.
En un momento de desesperación, el 6 de Octubre de 1801 escribió lo siguiente en el "Testamento de Heiligenstadt", en el que declara: "La experiencia de estas cosas me puso pronto al borde de la desesperación y poco faltó para que yo mismo hubiese puesto fin a mi vida. Sólo el arte me ha detenido. ¡Ah! Me parecía imposible abandonar este mundo antes de haber realizado todo lo que me siento obligado a realizar. ¡Oh Dios, Tú miras desde lo alto en el fondo de mi corazón, y lo conoces, sabes que en él moran el amor a los demás y el deseo de hacerles el bien! . Este grito de auxilio al Creador de todo, no le valió la vuelta de la audición sino que le dio la capacidad de crear melodías en su mente y de poder llevarlas hasta después de su muerte.
Antes del año 1801 había escrito más de 100 obras que gozan de un sonido espectacular y que cualquiera que no disfrute de la música o del arte de la creación en la vida hubiese estado más que conforme. Pero el corazón de este pianista no quería que la sordera apagara sus composiciones. Sin duda sus últimos 26 años de vida fueron los más brillantes de su carrera no porque sus composiciones fueron hechas bajo la sordera sino porque sus melodías rozaban la perfección siendo difíciles de conseguir para alguien que tiene intacta la audición. ¿Quién no ha escuchado la novena Sinfonía?, esta fue compuesta en sus años de sordera y entre otras más, pero sin duda con esta alcanzó connotación mundial hasta nuestros tiempos. Ya sabes que hablo de Beethoven, ya sabes que hablo de un sordo que no dejo botado su lápiz para dejar de componer, sino en alguien que en su mayor momento de aflicción elevo su voz a Dios.
¿Qué quieres para tu vida?, quizás estabas pasando el mejor momento de tus días y vino lo inesperado y lo que más querías se te fue de las manos. ¿Quieres que tu vida sea recordada al compás de la “novena sinfonía"?
..... En el invierno de 1786 visitó Viena, conoció a Wolfgang Amadeus Mozart de quien recibió algunas lecciones, y el cual dijo así a alguno de sus amigos: "Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en el mundo".
Nuestra vida se podría situar dentro de un marco que varía desde momentos alegres a tristes, en donde toca ganar o perder, conquistar o ceder. Quizás en este momento estés viviendo la mejor etapa de toda tu vida, alcanzando tu máximo potencial, aprovechando lo mejor de tu día. Te das cuenta que todo lo vivido tuvo un sentido, una razón del por qué el pasado tuvo que ser así, ahora todo te concuerda y agradeces con alegría lo vivido ya que sirvió para ser la persona que eres. Dices nada malo me sucederá después de esto, pasé todo lo que tenía que pasar para alcanzar este momento de gran felicidad, haciendo lo que más me agrada en la vida.
¿Pero qué sucedería si te quitaran lo que más amas en la vida?, ¿Podrías de nuevo levantarte y soñar para alcanzar todo lo logrado nuevamente?. Imagínate que tu pasión sea ser futbolista y te diagnostican una lesión gravísima la cual no te dejará nunca más jugar; que tienes un cáncer fulminante y te diagnostican 3 meses de vida; que tu pasión es actuar y que poco a poco pierdes movilidad. Hay muchos ejemplos más, quizás más fuertes que los que he descrito. Si te sucediera algo así sería como dinamitar el corazón en el medio de tus sueños y alegrías. Sin duda estarás triste y no comprenderás como tantas veces en la vida del por qué otra vez tienes que pasar por esta situación.
Quizás tu puedas ser un ejemplo de lo que estoy mencionando pero revisaremos un caso de alguien apasionado por la música, donde la creación le daba alas a sus sentimientos y llenaba de alegría su corazón. Desde pequeño su padre lo instruyó para que fuera un genio, sin embargo tal objetivo no lo logró ya que fue un fracaso como niño prodigio. Pero poco a poco fue floreciendo el genio que habitaba en su corazón, ese talento que se vio perfeccionado con los mejores profesores de Viena para llegar así al 30 de Marzo de 1795 para brindar su primer concierto como pianista. Pasarían 5 años para presentarse ante un gran público, un día 2 de abril en donde interpretaría su gran concierto para pianoforte, su Septour y su primera sinfonía con la cual logra captar la atención de la aristocracia y los círculos más influyentes como del publico en general, el cual lo admiraba y repletaba cada teatro donde se presentaba fortaleciendo una carrera brillante y promisoria.
Lamentablemente desde el año 1796 padecía de una sordera que lentamente provocaría daños irreparables en su audición lo cual le impedía comunicarse normalmente ya que debía de hacerlo mediante manuscritos, lo que afectaba también sus conciertos y sus salidas en público ya que no quería que supieran de su estado. La sordera había llegado en el peor momento y el ocaso para cualquiera estaba a la vuelta de la esquina.
En un momento de desesperación, el 6 de Octubre de 1801 escribió lo siguiente en el "Testamento de Heiligenstadt", en el que declara: "La experiencia de estas cosas me puso pronto al borde de la desesperación y poco faltó para que yo mismo hubiese puesto fin a mi vida. Sólo el arte me ha detenido. ¡Ah! Me parecía imposible abandonar este mundo antes de haber realizado todo lo que me siento obligado a realizar. ¡Oh Dios, Tú miras desde lo alto en el fondo de mi corazón, y lo conoces, sabes que en él moran el amor a los demás y el deseo de hacerles el bien! . Este grito de auxilio al Creador de todo, no le valió la vuelta de la audición sino que le dio la capacidad de crear melodías en su mente y de poder llevarlas hasta después de su muerte.
Antes del año 1801 había escrito más de 100 obras que gozan de un sonido espectacular y que cualquiera que no disfrute de la música o del arte de la creación en la vida hubiese estado más que conforme. Pero el corazón de este pianista no quería que la sordera apagara sus composiciones. Sin duda sus últimos 26 años de vida fueron los más brillantes de su carrera no porque sus composiciones fueron hechas bajo la sordera sino porque sus melodías rozaban la perfección siendo difíciles de conseguir para alguien que tiene intacta la audición. ¿Quién no ha escuchado la novena Sinfonía?, esta fue compuesta en sus años de sordera y entre otras más, pero sin duda con esta alcanzó connotación mundial hasta nuestros tiempos. Ya sabes que hablo de Beethoven, ya sabes que hablo de un sordo que no dejo botado su lápiz para dejar de componer, sino en alguien que en su mayor momento de aflicción elevo su voz a Dios.
¿Qué quieres para tu vida?, quizás estabas pasando el mejor momento de tus días y vino lo inesperado y lo que más querías se te fue de las manos. ¿Quieres que tu vida sea recordada al compás de la “novena sinfonía"?
..... En el invierno de 1786 visitó Viena, conoció a Wolfgang Amadeus Mozart de quien recibió algunas lecciones, y el cual dijo así a alguno de sus amigos: "Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en el mundo".