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domingo, marzo 07, 2010

"Esperanza en el...".


"Colocando nuestros corazones en silencio podemos rescatar vidas"
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Ciudad de Concepción, región del Bio-Bío , a 519 kms de Santiago (Capital de Chile) y distante a 150 kms al noroeste de la ciudad de Curanipe y Cobquecura, lugar del epicentro del fatídico terremoto ocurrido el día Sábado 27 de Febrero del año 2010 a las 03:34, hora local.



Se movió la tierra en aquella ciudad y en los lugares aledaños el mar también provocó destrucción como nunca antes había ocurrido. Concepción el lugar de Chile donde se ha centrado la atención porque ha sido uno de lo más dañados debido a los movimientos de la naturaleza. Es aquí donde desgraciadamente se ha desplomado un edificio de 15 pisos llamado Alto Río. La atención de la prensa se ha concentrado en aquella zona, reporteros nacionales e internacionales realizan sus despachos desde ese punto. Por esto mismo hay gran cantidad de antenas satelitales, autos, camiones y camionetas que llevan la señal a distintas parte del orbe. Es por esto que transitan y deambulan gran cantidad de periodistas, comunicándose a través de sus cámaras de TV o de sus celulares, cumpliendo una labor informativo de incalculable valor.


También hay bomberos y rescatistas, perros entrenados para sentir “señales de vida”. Un gran equipo de rescate que se encuentra en dicho edificio para salvar o al menos dar con los cuerpos sin vida. Impresionante, algo que me llama profundamente la atención, ya que ellos arriesgan su existencia estando en una construcción que con cada réplica (aftershocks) se desmorona. Van por vidas poniendo en juego la propia, sin duda esperanza…


Esperanza que el lunes recién pasado (1 de Marzo) se tiñó de alegría. Se ordenó que las antenas y los camiones de las cadenas de televisión se silenciaran y que tanto movimiento como comunicación cesara a cero. Triángulo de silencio si mal no recuerdo lo llaman. Silencio… silencio… para escuchar imperceptibles señales de vida. Todos en silencio para escuchar a uno o más sobrevivientes e ir en rescate de ellos. “Esperanza en el 602” titulé en mi cuaderno de apuntes al ver la noticia en vivo de Chilevisión (canal chileno de televisión). Minutos después en el transcurso de la mañana Juan Carlos Subercaseaux, hombre al mando del cuerpo de rescate de Bomberos informaba que ante la pregunta de uno de los rescatistas en el piso sexto: “¿Hay Alguien ahí? Haga dos golpes si la respuesta es positiva”, se habían sentido tanto esa señal como así también una quebrazón de vidrio.


Esperanza… después de haber estado en silencio y todos concentrados en un mismo punto y bajo una misma misión… rescatar vidas.


Lamentablemente pasaron las horas y por más esfuerzo que el cuerpo de bomberos realizó no pudieron encontrar a más personas con vida (después de aquel día). “Esperanza en el 602” como había titulado en mi cuaderno para actualizar este blog, había también fracasado.


Sin duda la esperanza en el departamento 602 del condominio Alto Río había fracasado. No así la esperanza de Vida en los demás sectores de Chile que habían sido afectados: Cobquecura, Dichato, Iloca, Pelluhue, Constitución, Talca, Chillán, Llo Lleo, San Antonio, Rancagua, Santa Cruz, etc. En todos aquellos lugares en donde se han producido victimas fatales, el pueblo Chileno se ha vuelto a levantar. Es reconfortante escuchar a las personas que lo han perdido todo, decir: “Estamos con Vida gracias a Dios” “Lo material se puede recuperar, agradecemos a Dios estar con vida”.


Vivo distante de los lugares que han sufrido consecuencias graves con respecto al terremoto. “La esperanza en el 602” fue efímera, ya que duró unas horas, así que esta actualización del blog no podía llevar aquel titulo. “Esperanza en el…” ¿En quién? “Esperanza en Dios”, el único que puede dar fortaleza a tu vida, el mismo que mantiene con latidos tu corazón en este minuto. Vida, no en lo material, sino que para ser de tu existencia una historia que contar. Si pensaste que era el final, ¡Vuelve a Soñar!. Confía en Dios y pone tu esperanza en Él.


¡Fuerza Chile! ¡Dios les Bendiga!


Con cariño y amor a todos los lectores de este blog. Gracias por darle vida a este espacio.

Créditos fotografía: http://www.flickr.com/photos/28300350@N05/4411160137/

miércoles, diciembre 23, 2009

"El Regreso de la Navidad"

"Porque aun tenemos imaginación para descubrir una historia mágicamente real"
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- ¿Qué hace Vicente? – preguntó Ernesto, su padre
- No se… creo que le escribe una carta a su amigo – respondió la madre
- ¿A Matías?, ¿su amigo, el que siempre viene a casa…? - continuó preguntando el padre

Y mientras continuaba esta conversación entre sus padres, Vicente escribía… Aun hay trenes volando Matías, ¿Te acuerdas del día en que intentamos que nuestro tren volara desde el segundo piso de tu casa? Cayó entre los arbustos del patio y por suerte no le pasó nada… sólo se le salió un poco la pintura y tuvimos que armar uno que otro carrito (vagón) nuevamente. Aprendí a hacer barquitos de papel, pero no son muy resistentes al agua ya que lo coloqué en el lavamanos y se mojó entero. Así que mejor sigo haciendo aviones, de distintos tamaños y colores, los cuales de vez en cuando los tiro por la ventana. Te cuento también que la señora de la esquina no es tan mala como pensábamos, el otro día sonrió y no me dijo nada porque le rompí una de las plantas de su jardín. ¿Ya es jueves? No lo se, pero este año mi papá me dijo que la navidad cae en aquel día.

Me explicó que el jueves es noche buena y el viernes es navidad. En verdad no lo se muy bien, sólo se que te escribo esta carta porque la profesora del colegio me dijo que era bueno escribirle a un amigo en una fecha especial. Ella me contó de un cuento muy fantástico, nos enseñó que era el cuento más real y más increíble que podría existir. Nos dijo que Harry Potter ni siquiera se le parecía, ya que no usa escoba ni nada. Se parecía un poco más al Señor de los Anillos, pero esta historia calza perfecto con una película llamada “Las Crónicas de Narnia”, la cual pudimos ver el último día de clases en el salón del colegio, después de haber tenido clases de matemáticas. Habían unos niños que se metían a un ropero y… mejor ve la película ya que si te la cuento, quizás no la querrás ver y además tengo que salir pronto porque mi mamá nos llevará donde la abuela y tengo que terminar esta carta. No me recuerdo muy bien como nos enseñó la profesora, iré a buscar en mi mochila el papel que nos dio y te lo escribiré tal cual. Matías, encontré el papel y esto es lo que dice: Niños, ustedes que aun tienen imaginación, ustedes que aun sueñan y andan pendientes de jugar y crecer, les contaré una historia que es mágicamente real y que quizás ustedes mejor que nadie la pueden entender. Imagínense un viaje espacial de alguien que vive en los cielos, que recorrió una gran distancia, para aterrizar en la tierra en los brazos de una madre, gestado en una habitación incómoda, llamaba pesebre. Sin embargo es un Rey. Fue un bebé, un niño, un adolescente, un joven, un hombre. Y así de la manera mágica en como llegó, así y quizás de una forma más increíble fue su partida. Un día murió en una cruz, por nuestros errores (o pecados) para así perdonarnos y tener acceso a la vida eterna. Después de esto, pasado tres días, resucitó y volvió a su habitación, el cielo.

Eso nos contó la profesora. ¿Te imaginas pasar una vida eterna jugando? ¿Riéndonos en el pasto? ¿Nadando? Sería muy entretenido. Quizás allá nuestro tren volaría y no se caería. Quizás mis barcos de papel no se echarían a perder como sucede en el lavamanos de mi casa. Ah! Se me olvidaba. El protagonista del cuento que te acabo de contar se llama Jesús… y es por el que celebramos la navidad. No es por el viejo pascuero, aun cuando el tiene una barba blanca muy simpática, sobre todo los verdaderos. Jesús, así se llama… espero que lo recuerdes. Nos vemos amigo, cuando quieras puedes venir a la casa para jugar, jugar toda la tarde y quedarte en mi casa, ya que mi mamá me dio permiso. ¡Feliz Navidad!

"
Imagen: http://farm4.static.flickr.com/3030/3008844763_9d8f642779.jpg

martes, diciembre 15, 2009

"Si tan sólo fuéramos Deportistas"

"No escribo sobre un deportista famoso,escribo sobre alguien que no aparece en las portadas de los noticieros"
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Si tan sólo fuéramos deportistas como dice el título del texto. No señalo en fotografía un rostro conocido, ya que ser deportista y conocido entraría en otra categoría y mi escrito se desviaría. Aquel personaje que aparece al costado de este escrito tal vez ni siquiera sabe que aquí aparece, y no es por la magia de Google, es por magia de la vida.


Cual más, cual menos, más de alguno se puede sentir como el tipo de la foto. Ese que va al gimnasio justo antes de la llegada del verano; el que trota por calles solitarias, concurridas o apartadas; el que lo realiza como estilo de vida; el que practica algún deporte, básquetbol, fútbol o natación; incluso a aquellos que sólo tuvieron actividad física en el colegio… a todos aquellos les escribo.

Si tan sólo fuéramos deportistas…lo menciono nuevamente, porque más de alguno de nosotros en el comienzo, desarrollo o final de nuestro ejercicio tuvo una lesión. Quizás apareció brusca o paulatina y silenciosamente. Si nos ocurrió lo primero, lo más sensato que hacemos es parar de inmediato e indagar qué nos sucedió. Sin embargo, hay algunos porfiados que continúan y sólo paran cuando el dolor es mayor. Si nos ocurre lo segundo, seguimos todo tal cual, pero notamos al finalizado el ejercicio que no estamos en perfectas condiciones como al comienzo. ¿Una lesión? Justo cuando llegaba a “mi tiempo”, cuando el músculo comenzaba a ser trabajado o en el instante preciso cuando comenzaba a disfrutar del ejercicio, del aire, del sol y los rápidos latidos de mi corazón. Es necesario parar, ir a casa y si es grave ir al médico. Cuando esto sucede, éste nos señala: “1 semana de reposo absoluto”, por ejemplo. Lo hacemos porque él lo ordenó y al cabo de ese período, nos sentimos mejor, rehabilitados para así retomar el ejercicio con precauciones.

Si tan sólo pudiéramos ver de aquella forma el dolor, no el de tipo físico, sino que el mental, relacional e incluso el espiritual. Sería todo más fácil ya que sabríamos fielmente cuando no podemos continuar, cuando debemos de bajar la intensidad o cuando debemos de continuar. Si tan sólo fuéramos deportistas… pero no lo somos, el ámbito personal no se puede diagnosticar tan fría y exactamente como una lesión muscular (con el respeto de psiquiatras y psicólogos, yo estudio esto último). ¿Qué hacer? Cuando la “lesión” es fuerte nos damos cuenta de inmediato, sin embargo alguno continúan, quizás “dopados” por el dolor o por simple obstinación. Si el dolor es paulatino, ¡wow! Nos damos cuenta transcurrido un tiempo… ¿A quién no le ha pasado? ¿Y qué hacer? Frena, Detente, hasta llegar a cero, ¡Si a cero! No sólo basta con mirar por el “retrovisor”, da vuelta tu cabeza, tu cuerpo, todo e indaga si algo hay que reparar o sanar, si lo viste… anda por ello y restáuralo.

Crédito de la foto: http://www.fmspacio.com/wp-content/uploads/2009/05_MAYO/1305_FabioRusoenlaMaratonAdidas_Fotowwwadidascom_5.JPG

miércoles, septiembre 30, 2009

"Volver a Nacer"

"Un acompañante que te renueva la Vida"
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“Ya está durmiendo, descansa plácidamente en su cuna abrigado tibiamente por su tierna vestimenta de bebé. Mientras el duerme, yo sueño con él, con darle un día mejor, con quererlo y amarlo más…”

Creo que esa podría ser una de las frases de un padre o de una madre para con su hijo. Una vida nueva en el mundo, una persona que da sus primeros pasos, pequeños pero potentes respiros que lo mantienen con vida y vaya que con gran fuerza e ímpetu. Es sencillamente extraordinario ver a un niño, su ternura, su calidez, su piel suave y su ingenuidad intacta, sus risas espontáneas y llantos enérgicos también. ¿Han visto lo tierno y cálidos que nos ponemos cuando miramos a un niño? Al menos yo he visto que personas se iluminan, se enternecen, y de una u otra manera intentan llamar la atención de aquellos pequeños que alegran la vida. Unos van incluso más allá e inventan juegos con ellos. No se bien si el que se divierte es el niño o el adulto, pero vaya que hay una cosa en juego, ese sin duda es el amor.

Pero volvamos… más de alguno de ustedes tiene un sobrino, un hijo, un nieto. No importando si eres tío/a, padre-madre, abuelo/a, creo que todos ellos concordarían que aquel bebé tiene toda una vida por delante, que tendrá sueños que lo sorprenderán en su vida y que tiene todo para cumplirlos. Es verdad, ese niño tiene todo un futuro, ¿Pero por qué no nosotros? ¿Qué sucede? ¿Ya le dijimos no a la vida? Tienes un día por delante si estás leyendo esto ahora. Tienes 24 horas igual que todo ser humano. Se que algunos tienen facilidades para hacer las cosas, mientras que otros tienen dificultades, pero ¿Eso es excusa? Yo sinceramente no lo creo. Sumérgete en la cuna de sueños que tiene un niño, zambúllete en las ganas de intentar que tiene ese pequeño bebé que tu lo acaricias y lo mimas para que sea más grande que tu. Ese pensamiento es uno de los más nobles que puede existir: “Quiero que mi hijo (sobrino, nieto, bisnieto y los más afortunados con tataranieto) sea mejor que yo”. Sin embargo eso no implica que dejes atrás tus sueños, tus metas, tus anhelos, tus ganas de volver a intentarlo una y otra vez.

La vida te sonríe porque alguien con más fuerzas que tu ha llegado a tu lado. Ese maravilloso ser te recordará por siempre que tienes que vivir la vida, darlo todo, entregarlo todo, compartirlo todo, alegrarse y sufrirlo todo. A vivir nada más, a que ese retoño te alegre la vida cuando cumpla sus anhelos del corazón y que se infle su pecho de orgullo al ver a su padre o madre (tía o tío, abuelo o abuela) alcanzando lo que para todos era imposible de lograr.


*Dedicado a Daniel Henríquez Sandoval y a su pequeño retoño Lucciano León (que aparece en la fotografía)

lunes, agosto 31, 2009

"La Antesala"

"El comienzo de la Vida"
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Está todo en silencio, luz apagada y el mayor salón conocido se encuentra iluminado sólo por los rayos de luna que traspasan por aquella gran ventana de cortinas semiabiertas. Ruidos de grillos rompen el silencio en algunas noches, más esta vez, éstos no acompañan con su sonido. El silencio es tal que se interrumpe sólo con mis pisadas y el latir de mi corazón.

Y aquí sigo despierto, observando una bolita de cristal iluminada mágicamente por aquellos rayos. La miro y sonrío, soñando con hacerla rodar, con lanzarla lo más alto hasta lograr alcanzar el techo del salón. Sin embargo unos ruidos en la antesala me asustan, soltando de paso aquel preciado objeto que comienza a rodar por el salón cada vez más rápido. Inhalo asustado, tanto así que suena mi boca y me quedo rígidamente en aquel lugar, casi momificado. De pronto la bolita detiene su curso y no es porque haya alcanzado su final sino porque alguien la ha detenido. Se sienten unos pasos y se prende una lámpara de mano (muy antigua) justo en frente de mí. Trago saliva, intento arrancar pero me es imposible, muevo mis ojos y cejas en son de preocupación.

Al frente mío está nada más y nada menos que Don Olmedo, uno de los mayores conocedores de la antesala.

- Perdo…n..e Don Olme..do… - dije en voz baja y entrecortada rompiendo de paso con el silencio – se que debería de estar durmiendo y que no debería de hacer ruido a estas horas de la noche, pero...
- Tu no…
- Le ruego que me disculpe…
- Tú no debes preocuparte – dijo Don Olmedo, respondiendo esta vez más rápido que yo, tal vez para tranquilizarme – Está bien que estés despierto a estas horas de la noche, sólo si es con un propósito. ¿Qué haces Francisco Villalobos?
- Eehh bueno… - respondí sorprendido y a la vez comencé a caminar rumbo a la ventana para así ver los rayos de luna – no podía quedarme dormido y pensé que era buena idea ver de noche esta gran antesala que sólo la he visto de día y por lo que comenta
mi padre me ha dice que es una gran aventura recorrerla. Sin embargo me di cuenta que… (interrumpí mi hablar al no ver la luz de Olmedo, pero después de unos segundos, continué) ésta al menos en el día de hoy no está iluminada.
- Tienes razón – contestó Don Olmedo con voz lejana – sólo te has equivocado en una sola parte. Cierra los ojos por tres segundos y vuelve a abrirlos. Debes de confiar en mí.
- De acuerdo – contesté con tono juguetón – ya están cerrados, no veo ¡nada de nada!

Y a la cuenta de tres, abrí los ojos. Suspiraba a más no poder, no lo podía creer, en un abrir y cerrar de ojos, la gran antesala se iluminó por completo, tanto así que no alcanzaba a ver su final ni su principio, no se si estaba en la mitad de ella, pero me sentía pequeño. Si pequeño, pero un gran privilegiado, los cuentos de mi padre sobre la antesala habían pasado al olvido porque si bien habían servido, nada se compara con ver la antesala tal cual, nada se compara a no ver ni su principio ni su final. Ventanales enormes, cortinas nunca antes vistas, perfecta iluminación, ¡si! ¡Perfecta iluminación! que no se cómo lo hizo tan rápido este caballero para darle tanta calidez a un lugar sólo iluminado por unos tibios rayos de luna. Después de aquello conversamos un largo rato. Me contó historias inconclusas que en una de esas las puedo terminar, también me relató unas cuantas guerras heroicas por la libertad de nuestros antepasados. ¡Una Mágica Noche! Que terminó tan mágico como comenzó. Aquella bolita que se cayó y que recogió el viejo Olmedo volvió en el bolsillo del "pantalón cortito" esperando otra noche que vivir.


Dedicado a mi amigo "Jeremías"

viernes, julio 31, 2009

El Mejor Último Lugar de la Historia

"A unos pasos de la Historia"
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"Vamos a viajar… por esas cosas de la vida nos remontaremos a 41 años atrás. Es Octubre de 1968, la mayoría de nosotros aun no habíamos nacido y quizás ni siquiera estábamos en planes de vida. El escenario es una olimpiada, la prueba es la máxima en esa instancia: la maratón.

Y ahí estás el día de la competencia, llevas puesto el número 36 tanto en tu pecho como en la espalda. Tu nombre es Stephen Akhwari, estás en la línea de partida y a punto de comenzar los 42.195 Km. más importantes de tu vida. Representas a tanzania, un país de África de 13 millones de habitantes aproximadamente en aquellos años. Una nación que está en los comienzos de su vida independiente (sólo en el año 1961 había conseguido pacíficamente tal condición)

Ya no hay más, se anuncia la partida y comienzas a un tranco lento y continuo, avanzando junto con el pelotón los primeros kilómetros. Concentración absoluta. Todo el entrenamiento de años, puesto a prueba. Sólo se escucha respiración, mirada en línea recta y uno que otro sonido alentando.

Todo tal cual, paso tras paso, ha transcurrido la mitad de la carrera y aun queda mucho para vislumbrar si se podrá alcanzar un lugar en el podio al alcanzar la meta. Kilómetro 19, una caída, una más en esta larga vida. Golpe en la rodilla izquierda (que posteriormente también se diagnosticó dislocación del hombro). De esta forma se retomó la carrera… a un paso más lento que lo acostumbrado y con dolores. Los demás competidores se alejaban y uno a uno me sobrepasaban dejándome inevitablemente en el último lugar.

Comienza a caer la noche, los minutos pasan, el tranco cada vez es más lento y doloroso. Se asoma la idea de abandonar, sin embargo una y otra vez se desecha la opción, aun cuando es imposible lograr un lugar en el anhelado podio. Toda una vida para correr en la instancia más importante con una rodilla y un hombro lesionado. ¡Las cosas de la vida! Seguir, hay que llegar, sea como sea después podré descansar. Ahora caminando, arreglando la venda y descansando unos segundos.

Parece un sueño, sin embargo a lo lejos veo la meta, no se ni como ni cuando entré al estadio olímpico. Da lo mismo la venda, el dolor, correré este último tranco porque se que tendré el tiempo necesario para sanar después de concluida la competencia. El público que aun permanece en el estadio, pasado casi 1 hora de la llegada del vencedor, se pone de pie y comienza a aplaudir. Corro lo mejor que puedo, agotando las últimas energías, y después un paso mágico alcanzo la meta. Ha terminado todo.

Al día siguiente la expectación es tal que numerosos periodistas querían saber del por qué había terminado la carrera. Y hubo uno que preguntó: “¿Por qué después de la caída, con el dolor que sentía, y sabiendo que no tenía opciones de alcanzar una posición destacada, decidió seguir y acabar?” Y respondí: “Mi país no me envió 5.000 millas para que empezase la carrera, me envío 5.000 millas para que la acabase”

Basado en la Maraton de los Juegos Olímpicos de México 1968, el protagonista de tal hazaña, Stephen Akhwari."
Un video de la llegada: http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=Hq3rOMnLGBk

domingo, mayo 31, 2009

"Una Alegría en la Historia"

"Lo vamos a conseguir, cueste lo que cueste, al menos lo vamos a intentar"
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Va ser difícil, va a costar demasiado, sufrirás, pasarás noches enteras pensando y soñando que algún día llegará aquel momento. Algunos o la mayoría te dirán que ese sueño es inalcanzable y que nunca lo lograrás, pero a la hora de dormir tu corazón te despertará y te dirá con fuerza y serenidad: “lo vamos a conseguir, cueste lo que cueste, al menos lo vamos a intentar”. Y con ese murmullo, con ese suspiro te despertarás al día siguiente.

Será difícil, más aun si eres 1 entre 6,782,934,396 habitantes de todo el mundo a la fecha del jueves 28 de mayo de 2009. Suena imposible dejar una huella si tan solo soy un punto dentro de este gran escenario llamado planeta tierra.

Serás como un barco que navega alejándose del puerto seguro, sumergiéndose en alta mar, en tormentas, en paisajes azulinos, en notables atardeceres, pasando por somnolientos amaneceres donde es necesario navegar para así alejarse del peligro de naufragar. Pasarás quizás días, meses, años, décadas, toda una vida sin volver a pisar terreno firme ya que habrá sólo una consigna: “Llegar al Puerto de destino, para ofrecer una alegría a alguien más”.

En el transcurso del viaje aprenderás a cómo utilizar las fuerzas, a contemplar la belleza del cielo combinado con distintos tonos según sea la hora o la época del año. Conocerás perfectamente cuando sea necesario avanzar más rápido, así como también el tiempo exacto en el cual descansar o el de aprovisionarse en un puerto cercano. Cuando ya has conocido todo esto verás que no hay vuelta atrás, ya es mucho el camino recorrido y no vale la pena rendirse ahora, aun cuando resten 50 años más de lucha. Será un morir constante a tus deseos, a tus anhelos, afanes, orgullo pero más que todo a tu estabilidad, ya sea física, emocional o mental.

Quizás estés igual que yo, mejor o peor, ¿Quién sabe? No se cuanto años tengas en este momento, no se si tienes sueños olvidados o una vida a mal traer. Quizás estés en el mejor momento de tu vida y estés a punto de alcanzar una alegría. Sea cual sea el caso te animo a retomar o te animo a seguir. No se si estás triste o alegre, esto sin duda es importante y debes saber reconocerlo y expresarlo, sin temores ni miedos, sin embargo bien sabemos que sea cual sea el piso en el que te encuentres ese será tu escenario para comenzar. No mires tanto tu entorno, no te preocupes tanto en pensar en él, sino más bien ve la meta, no por afán sino que por un propósito de verdad. Bien sabemos que si queremos dejar plasmada una alegría en la historia no será para vanagloria ni para hacer grande nuestro nombre (en el sentido de orgullo), sino que más bien para decir, “aquí estuve yo, intenté vivir dignamente peleando el día a día y esto es lo que les dejo como legado al final de mi batalla”.

Intentémoslo, luchemos con ganas por dejar “Una Alegría en la Historia”, ¿Quién sabe si en 100 años más nuestro nombre será recordado? Al menos quiero que ese sea nuestro deseo, lucharemos por aquello, no se si lo alcancemos o no, pero en el último suspiro de vida podré decir fielmente: “Luche con todas mis fuerzas intentando poner mi corazón en todas mis acciones. Di todo lo que tenía, no se si habrá alcanzado, pero nadie podrá borrar de mi rostro la alegría de haber luchado y de por lo menos haberlo intentado”.

sábado, abril 11, 2009

"Página en Blanco"

"Todo comienza de cero"
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Así comienza todo, como cuando uno es estudiante y tiene cuadernos en blanco, ordenados y con tapas sin arrugar a comienzos de año. No hay equivocaciones, no hay letras, no hay materias ni dibujos al margen, nada, sólo hojas vírgenes. Éste no contiene nada interesante que leer, no existe interés en ver lo que hay en su interior, quizás el diseño de la tapa llame la atención por algunos días pero si no se escribe en él, éste pasará inevitablemente a ser uno más y engrosará una larga lista de indiferencias.

Al menos yo tengo un par de cuadernos que nunca he utilizado, deben de estar en mi pieza porque dudo que los haya botado. Ahí están esperando a ser escritos, anhelan llenarse de palabras, de historias completas e incluso inconclusas, todo es mejor que seguir de blanca apariencia.

No sólo cuadernos son los que están en blanco en nuestras vidas. Por mi parte nunca he patinado, nunca he aprendido a nadar, aun no se conducir, entre otras tantas cosas. Quizás ha pasado esto porque no he querido, no he tenido la oportunidad o simplemente me da miedo. Eso es lo que me sucede al intentar nadar, me da miedo el agua, no hay caso de que pueda al menos flotar. Esa sensación de sentirme a la deriva sin tocar con los pies el fondo es algo que no puedo explicar. Me da risa contarlo ya que hasta un niño sabe nadar y disfruta estando en la piscina o en el mar.

Y así como hay cosas que yo no he vivido, a muchas personas les pasa algo parecido. Algunos tienen muchas hojas en blanco, facetas que aun no han descubierto. Quizás por miedo (como lo es para mi el nado), quizás por recelo, por distancia o simplemente el hecho de no querer adentrarse en un mundo que sencillamente no les interesa.

Hablar con personas con “páginas en blanco” es divertido, porque así como no quieren conocer, uno puede contarles sobre cómo es aquella página un tanto más adornada y señalarles de paso que así como ellos, uno también partió desde cero. Ese fue el caso de ayer en donde una persona me dijo que “veía la religión como la política, que era mejor no inmiscuirse en ella”. Y claro tiene mucha razón si lo vemos fríamente. Más me aventuraba a contarle lo contrario (con el afán de mostrarle una nueva ventana o puerta), no se si cambié su parecer pero al menos intenté dejarle una inquietud. Quizás adorné con algunas letras su página, su cuaderno o su diario de vida en blanco que tiene con Jesús.

Y es eso, nada más lo que he intentado en estas líneas realizar. ¿Saben? Este es mi segundo intento para actualizar este blog, espero haberlo concretado esta vez, pretendo que sean las líneas exactas que les quiero dedicar. No quería dejar una mancha en sus cuadernos en blanco, sino que simplemente quería dejarles una nota al margen, un titulo, o donde ustedes quieran colocar este nombre incomparable llamado Jesús. ¡Qué mejor que esta fecha para poderlo conocer!. No se conformen a recorrer esta existencia sin escribir lineas, párrafos, historias sin conocer a Jesús. Más los invito a que se aventuren a vivir una vida con Él, ¡Aventúrense! ¡Anímense! Digan lo que digan, ¡Confíen! ¡Tengan Valor! Alguien pretende ser tu amigo y ese es Jesús.

viernes, marzo 20, 2009

"Tienda de Regalos"

"No es la estrategia lo que perdura en el tiempo, sino la entrega"
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En calle “Duxbury” con “Chaura” está ubicada esta afamada tienda que hoy cumple cincuenta años de feliz permanencia en aquel lugar. En sus comienzos este local fue el pionero en ubicarse por ese entonces alejado del centro de la ciudad (ahora inserta en el corazón de ésta) con locales como “Café Centenario”, “Teatro Cinema”, entre tantos centros comerciales de los cuales solo queda uno, “Tienda de Regalos”. Tienda que con el paso del tiempo fue acaparando atención por sus variadas estrategias de ofrecer sus productos, el cual cuenta con tres ambientes que lo dotan de una mística especial. Un sector ligado al arte, donde se ofrecen variadas pinturas tanto de su autoría como de jóvenes talentosos. Otro sector dedicado a pequeñas presentaciones de grupos o solistas, en donde se privilegia el carácter íntimo, en el cual el cantautor es cercano a la gente y lejano al bullicio del estrellato. Y por último, el lugar que el viejo Olmedo lo llama “el descanso”, sector equipado por variados asientos y sillones que son el lugar propicio para una conversación entre este señor y los visitantes. Y así la tienda ofrece gran variedad de productos para regalar como figuras de madera, antigüedades, entre otros objetos todos los cuales no están a la vista, sino que más bien se tienen que descubrir.

Por esto hoy nos aventuramos a llenar de vida la historia y conocer más en profundidad al siempre cálido Don Olmedo.

- ¿Cuál ha sido la estrategia que ha mantenido a “Tienda de Regalos” durante estos 50 años?
Bueno en primer lugar, me gustaría cambiar la palabra “estrategia” por “entrega”, que mirándolas bien de cerca realizan un sutil pero considerable cambio. Si fuera por estrategia el local se hubiese amoldado a los tiempos cambiando constantemente su giro comercial. Si mira usted a su alrededor (mostrando con la mano el entorno) son pocos los cambios realizados en la estructura, se conservan casi nuevo la mayoría del mobiliario y son estas antigüedades mezcladas con un poco de modernidad los que le han brindado calidez al entorno. Pero más que eso, es la “entrega” el sello que siempre ha querido tener esta tienda. Usted puede observar que los 4 trabajadores (incluido yo), queremos acoger no al cliente, sino que al visitante. En este local todos son visitantes, los que vienen y pasan un rato y se van, y las personas que compran uno o una gran cantidad de productos. Eso no importa, el objetivo del local es “entregar”.

- ¿Y esta entrega en que se ve reflejado?
Nuestra entrega tiene un tanto de diversión y también de esfuerzo. Como usted notará en la entrada, nuestro horario de atención comienza una hora antes y termina una hora después que los demás locales y la razón es bien sencilla. A toda hora el visitante anda por las calles, sea temprano en la mañana o tarde en la noche. El que asume esas horas de “más” soy yo, el encargado de abrir y cerrar este local. Bueno y como verá todos los trabajos expuestos, los regalos a la venta y los regalos que se dan a cada visitante son elaborados con cariño, con dedicación ningún detalle está dejado al azar… no por obsesión sino que por amor a cada visitante.

- ¿Tiene miedo a no trabajar más en su local y que éste pase al olvido?
No tengo ningún miedo con respecto a aquello, ya que éste (local) puede seguir funcionando perfectamente cuando ya no se cuente con mi presencia. Dudar de aquello (del cierre de la tienda) sería dudar de mis trabajadores, que más bien son mis compañeros del día a día, los que le dan un toque especial a este lugar. Estoy seguro que “Tienda de Regalos” seguirá funcionando como ahora y no tengo la menor duda que se harán mejores cosas inclusive.

- ¿Y piensa celebrar de alguna forma estos 50 años de permanencia y éxito de la tienda?
Hasta ahora no tenía pensado en nada (se ríe) pero ya que usted me realiza esta pregunta, quizás nos aventuremos a realizar algo especial para los visitantes. Ahora los invito a conocer la tienda, a descubrir los regalos preparados que hay para ustedes y si desean comprar algún producto será bienvenido. Esperamos de todo corazón que se sientan cómodos y en casa al recorrer este lugar.

- Sitio Recomendado: http://www.myspace.com/paulinarojaschile
- crédito fotografía: http://www.flickr.com/photos/glaukamj/333806633/


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contacto: leerydespertar@gmail.com


miércoles, febrero 11, 2009

"Engaño"

"Es sutil y atrayente en un comienzo, sin embargo es feroz y oscuro cuando se descubre"
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Es la peor magia que puede existir en el mundo, en donde el único favorecido es el perverso mago en donde los más perjudicados, somos nosotros, tanto hombres como mujeres. Este sujeto nos mantiene por un momento entretenido, embobados y hasta asombrados, robándonos nuestra entera atención y de paso lo más valioso que poseemos, nuestro tiempo. Varita por aquí, varita por allá, lo que nos había ofrecido bajo promesa en un primer momento, no apareció, miramos despavoridos para todos lados y cual cansado león bajamos nuestras cabezas buscando explicación. Otra vez el perverso mago nos ha engañado.

A todos nos ha pasado, cuántas veces nos entretenemos unos minutos, a veces horas, en el peor de los casos días completos, meses y trágicamente para algunos se traduce en una vida entera. Es un maldito mago tiene sólo un truco, que lo disfraza como si fueran varios, pero es simplemente uno, es sólo el engaño. No hay brillantez, alegría ni esplendor en sus actos. Quizás lo único bueno es su constancia al pensar en embaucar, sin embargo, lo hace porque sabe y conoce su pronto final. Pero vamos, no hay que prestarle atención, es fácil salir de los trucos del Mago, pero en su más cruel magia nos señala sutilmente en nuestros recuerdos que es una complicada empresa. Más sigue pensando que es fácil, sal de tu lugar. Si estas encerrado sin hacer nada, sólo sal, observa que hay un mundo, un cielo, un amanecer, un atardecer, un viento que renovará tu aliento, tus fuerzas y todo esto pondrá en ti la vista en un nuevo foco.

Júntate con un verdadero amigo, ten una conversación interesante, has algo que te dé vida, pero nada relacionado con aquel mago, no te enfoques en lo pasajero ni en lo engañado que te sientas por su cruel o ingenua magia, mas bien corre por lo eterno, mira el cielo y descubre que no es pasajero.

crédito de la fotografía:
http://flickr.com/photos/legumi/2953460081/

martes, diciembre 23, 2008

"Cena de Navidad"

"Una cena diferente a las demás, sin embargo que se repita por la eternidad"
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"Llegar a casa de eso se trata, volver nuevamente al hogar de una forma diferente y tomando un camino distinto. Si estás caminando por una transitada avenida te invito a tomar una calle vacía, dar pasos más lentos quizás y buscar una nueva ruta sin tanta interrupción. Si vas en auto intenta salir de la atochada autopista y quédate en la berma en silencio pensando en cómo llegar de otra forma a casa. Pensemos, meditemos, lo importante no es comprar regalos ni ver al viejo pascuero, lo que importa es cómo llegamos al hogar y con qué disposición nos sentamos a la mesa a cenar. Quizás tengas una cena preparada, quizás no, pero te invito a tener un tiempo de reflexión en soledad. ¿Cómo vamos? ¿Ves una nueva ruta? Yo veo más árboles y créeme que hay más silencio, hasta puedo escuchar el canto de los pajaritos, puedo ver uno que otro niño jugar y hasta siento un grato viento al caminar o al andar en auto. Cenar, eso es lo importante, recuérdalo. ¿Por qué? Quizás te pueda decir algunos por qué, pero, sin duda, si tú lo realizas, podrás escribir una hoja más larga que está anotando todo lo que descubriste. El mantel tal vez aún no está puesto, las velas y la comida tampoco, sin embargo, estás tú y eso es lo que importa, la compañía ya está y eso es lo realmente importante.

¿Vamos bien? Yo genial y espero que tu también, ya casi no queda nada para llegar nuevamente a casa, ya casi es de noche y hay que prender la luz. Abres la puerta y está todo en oscuridad, te diriges al comedor y de repente ves una vela encendida, dejas los regalos a un lado, suspiras, sonríes tímidamente, miras de arriba hacia abajo como buscando una explicación y, sin embargo, no la hay y eso es lo mejor. Las cosas son así, tal cual como una mágica realidad. Lo importante es cenar y ese es el verdadero significado de la navidad, conversar con Jesús a solas. Comer, compartir, reír, llorar de tristeza y de alegría al final. Ahí está la luz, es mucho más que una varita mágica, es simplemente Jesús, hay amor, paz, perdón, alegría, consuelo, silencio, una tibia mirada, un abrazo de amistad. ¿No lo puedes creer? Si es así, te encuentro toda la razón porque esto es increíble, no hay entendimiento que alcance, no hay corazón que pueda resistir, hasta la más misericordiosa madre no puede entregar todo el amor que Jesús está dispuesto a dar. No existe padre en el mundo que brinde un abrazo mejor que el del hijo del carpintero, no hay padre más valiente que Él.

Ya casi terminamos de cenar, no guardes este momento como un recuerdo genial, sino más bien hazlo realidad en el día a día, en cada caminar, haz con Jesús una relación de amistad y de ahora en adelante recuerda que en navidad nació un niño que vino a dar amor, paz y se fue de este mundo perdonando el pecado de todos, resucitando al tercer día.

¿Jesús, por qué no?"

martes, octubre 21, 2008

“El Cartero y el Ladrón IV”

“El ladrón puede robar las cartas, pero nunca el contenido de aquellas”
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Aquella noche después de haber sido víctima de robo en su propia casa, Raúl tuvo una noche más silenciosa que lo normal. Miro, leyó y releyó una y otra vez la carta que aun tenía consigo (9 de las 10 cartas que aun faltaban por leer, habían sido robadas). En vano se aventuró a saber que era lo que las demás cartas decían. Quizás aquellas cartas le decían lo que tenía que hacer en su vida, quizás le contaban algún secreto de la vida, etc. sin embargo toda la verdad que aquellas cartas contenían no podía ser revelada ya que el Ladrón una vez más había realizado casi a la perfección su “trabajo”. El ladrón se llevó consigo las cartas de Raúl y de paso se llevó la alegría de este joven y por si esto fuera poco vulneró la paz que reinaba en aquella casa. Después de pensar una y otra vez sobre las cartas que faltaban por leer, apagó la luz, se recostó sobre la cama y así tal cual se durmió sin ni siquiera cambiarse la ropa con la cual había llegado.
¡Din, Don!, con este sonido Raúl se despertó a la mañana siguiente a eso de las 10 antes del mediodía. Era el sonido de timbre más ingrato, y para mala suerte de Raúl éste se repitió un par de veces y solamente por la insistencia se levantó. Silencioso se dirigió a la puerta y contestó el citófono.
- Hola, ¿quien es?
- Soy yo, Don Benito, el cartero
- Ah buenos días – como intentando cambiar el tono de voz – pero sabe, no quiero más cartas, las que quería leer ya no están, porque se las han robado otra vez.
- Vaya, vaya – interrumpió Benito – ahora entiendo la demora en contestar y su tono de voz.
- Si es eso, no quiero mas cartas, adiós.


Y de improviso Raúl terminó la conversación, enojado, desanimado, con rabia y descargando todo aquello con Don Benito. Sin embargo éste muy porfiadamente se animó a tocar el timbre de nuevo… ¡Din, Don! Y este después de unos segundos fue contestado:
- Hola… - dijo Raúl conteniendo su enojo
- Soy yo don Benito nuevamente – dijo con tono más alegre que la primera vez como intentando aquietar el ánimo exasperado del joven
- Dígame… ¿Qué quiere?
- En primer lugar lamento lo del robo de sus cartas, pero quiero conversar con usted, tengo algo que le puede interesar, es la última vez que hablo con usted si así lo desea, pero tengo que contarle varias verdades…


Después de un par de minutos de conversación mediante el citófono, el escenario había cambiado y Don Benito y Raúl conversaban ahora en la comodidad de un viejo pero acogedor sillón.


- Primero que todo – comenzó diciendo el viejo esperando sorprender a Raúl – traje una nueva carta, que es más grande que las demás y otra pequeña que corresponde al día de hoy (mientras decía aquello se las entregó a Raúl), y bueno espero que no sea la última conversación ni tampoco la ultima carta que te entregue…
- Vaya, vaya… - interrumpió Raúl abriendo la carta más grande cuando aun el viejo no terminaba de hablar – esta carta tiene fechas, y son de días anteriores… 7 de octubre,6,5, 4 de octubre… y si no me equivoco estimado Benito, son nueve fechas, las mismas nueve fechas que me faltan por leer y que ayer fueron robadas, ¡Cómo lo hizo! (ya con tono más alegre y mezclado con una pizca de asombro)
- Muy fácil mi estimado, te contaré una gran verdad. ¿Te recuerdas cuando el ladrón te robó las cartas la primera vez y esa vez consigo también se llevó tu buzón? (para comprender de mejor forma léase “El cartero y el Ladrón I”). Bueno en ese entonces lo atrapé cuando se iba arrancando y te pude devolver tanto el buzón como así también las cartas, que sin duda son lo más importante. Fue en ese entonces que comencé a transcribir una a una todas las cartas que te habían enviado a tu buzón porque sospechaba que nuevamente el ladrón haría de las suyas y te volvería a robar las cartas. La segunda gran verdad que te quiero contar es que: “Lo importante es el contenido de las cartas y no el papel físico que las contiene, cosa que el ladrón conoce pero simplemente puede robar lo segundo y no lo primero, es decir, puede robar las cartas pero nunca se llevará consigo el contenido, porque de una u otra forma yo me voy a encargar de reembolsarlas, de escribirlas o decirlas de alguna u otra manera al destinatario real”. Y por último otra gran verdad que de solo contarla me da un tanto de risa: “El ladrón cree saber todas las cartas que te puedo entregar, sin embargo desconoce que diariamente estoy pensando en una nueva carta”.

- Ahora entiendo todo – dijo Raúl abrazando a don Benito y aun manteniendo el abrazo continuo con estas palabras – el ladrón me ha querido alejar de usted y en un comienzo lo logró ya que lo esquivaba cuando usted quería conversar conmigo en la esquina y cuando ya le coloqué atención se llevó consigo el buzón y después las cartas. Ahora entiendo todo, intentaré leer diariamente las cartas que usted me deja en el buzón e intentaré aprender de cada una de ellas.
- Lo estimo demasiado Raúl, pero debo seguir entregando cartas, hablamos mañana a la hora que tú desees.
- Está bien, vaya, sin duda hay mas gente con la cual usted quiere hablar, ¡que le vaya bien!
- Lo estimo mucho mi amigo – dijo el viejo despidiéndose y abrazando por última vez a Raúl.


Fin de “El cartero y el Ladrón”
Espero que les haya gustado.

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sábado, octubre 11, 2008

“El Cartero y el Ladrón III”

“Aun siguen habiendo cartas por leer”
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Y de esta forma Raúl entró a la casa con un montón de cartas por leer. Como niño en navidad entretenido con sus juguetes, así Raúl comenzó la lectura. Leía una a una las cartas, sin desatenderse de los ruidos que había en casas contiguas ni menos pensaba en la posibilidad de encender el computador (ordenador en España) y ni siquiera en prender la televisión. Así transcurrió gran parte de la mañana antes de que dieran las 12, hora en que debía de ir a la Universidad.

Afuera el sol lucía su mejor traje como dándole la bienvenida a una anhelada primavera. Pájaros, flores que caían de los árboles alegraba la caminata de unas cuantas cuadras para llegar a la Universidad. El aire fresco era como un incentivo para caminar, la gente y los pensamientos eran como la de un día ideal. Y bueno así transcurrieron varios días de este joven, levantándose temprano, anhelando leer una y otra vez las cartas y la meta estaba ya casi concluida. Faltaban solo 10 cartas por leer, algo que era casi impensado hace unas semanas atrás.

Sin embargo un día al volver a casa se encontró con un triste panorama, la casa se encontraba desordenada, las ventanas abiertas, lámparas caídas y uno que otro cajón entreabierto. ¿Qué paso acá? Se preguntó. Corrió rápido al dormitorio y abrió con igual rapidez el velador, para ver si aun tenía el dinero para los gastos del mes. Lo extraño era que ese dinero se encontraba, un tanto desordenado, pero se encontraba. Y así pensó en todos sus objetos de valor y uno a uno se dio cuenta que todos estaban en su lugar. Eso le dio calma y ánimo para ordenar la casa.

Después de arduas horas de trabajo, consiguió reestablecer el orden y un merecido descanso acompañado de leche y galletas que había comprado en el negocio de Don Agustín antes de entrar a la casa. Relajado y ya en pijamas se encontraba sentado en la alfombra del living viendo un rato las noticias cuando se acordó de leer las cartas que periódicamente a esta hora lo hacía. Las buscó en el lugar de siempre, al lado de los libros de estudio y no las encontró, por más que buscó en ese lugar, no estaban. Lo mismo también hizo debajo de la cama; en el lugar de las revistas; en el closet, pero nada. Por esas cosas escuchó un ruido en la cocina, se dirigió lentamente hacia allá y el ruido se repitió un par de veces gracias al incesante viento que comenzó a aparecer ya terminada la tarde como típico día de primavera en esta parte sur del mundo. Asomó tímidamente la mano para encender la luz y con el pie derecho terminó de abrir la puerta. Se asomó completamente y vio que la puerta que da directamente al patio se encontraba entreabierta. Cuando iba camino a cerrar la puerta se dio cuenta que habían aun huellas frescas de zapato y lo peor de todo fue que encontró una las diez cartas que aun faltaban por leer. Recién en ese momento Raúl entendió el motivo del robo. El ladrón lo había hecho de nuevo, ahora en el lugar más seguro que uno puede tener en la vida. El ladrón nuevamente se robó las cartas y más aun se llevó 9 de las 10 cartas que aun faltaban por leer.

Continuará…
Esperen la cuarta parte y final

martes, agosto 26, 2008

“El Cartero y el Ladrón II”

"Cartas que deben ser leidas diariamente"
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¡Mañana sin falta!... al terminar esta frase, Raúl abrió la reja de la casa y sin duda vio que el buzón estaba repleto de cartas y que Don Benito hoy había dejado un par de cartas más tiradas cerca de la puerta. Las miró con intención de tomarlas y lo primero que dijo: “las leeré mañana sin falta”, y dando unos pasos más entró a la casa. Se dirigió a su cuarto y durmió después de un extenuante día.

Al día siguiente, entre la incesante lluvia y uno que otro trueno, Raúl se despertó más temprano que lo normal. El primer pensamiento que tuvo sin duda fue: “mañana sin falta”. Se levantó abrigando su pijama con una parka acompañado de un paraguas y fue en busca de las cartas que ayer en la noche había prometido leer. Se dirigió al buzón, sin embargo este ya no estaba. Miró con un tanto de tristeza el pilar del buzón, como pretendiendo responder mil preguntas. Volteó para ver si aun quedaban las cartas que estaban en la puerta el día de ayer y ni siquiera éstas se encontraban. Se quedó en silencio, en frente de la reja, cabizbajo y mirando como una que otra gota chocaba con aquel pastelón. ¿Qué dirían aquellas cartas? ¿Por qué donde Benito le prestó más atención a éstas que al pago de las mismas? Se preguntaba Raúl caminando lentamente en dirección para entrar de vuelta a su casa. En ese instante escuchó un grito, y era nada menos que Don Agustín.
- Estimado Joven Raúl – grito con cierto cariño abriendo tempranamente el negocio - ¿le puedo ayudar en algo?
- Si… – respondió dando vuelta la mirada y dirigiéndose nuevamente hacia la reja – sabe don Agustín, como ve… es temprano y me acordé de lo que le prometí el día de ayer. Mire… (apuntando con la mano el lugar del buzón) no hay cartas, se robaron el buzón.
- Que lamentable… - respondió el viejo – sin duda no está el buzón, pero tranquilo.
- Si tan sólo le hubiera hecho caso a usted ayer – prosiguió Raúl – en vez de haberme ido a dormir, haber revisado el buzón y haber guardado las cartas dentro de la casa. ¿Pero quién iba a pensar que hoy en día se iban a robar un buzón? Y un buzón con una que otra cuenta y un par de cartas que ahora pensándolo bien, quizás tenían alguna importancia…
- Pero tranquilo – interrumpió el viejo – Don benito está a punto de pasar, siempre a esta hora tiene una que otra carta que entregar y no creo que este día sea la excepción, siempre tiene algo nuevo que contar y siempre llueva o truene pasa puntualmente.

Y terminadas estas palabras, doblando en la esquina apareció Don benito, el tipico viejo bonachón que todos conocemos. Al parecer ese día se asomó mas alegre por aquella avenida y su divertido bigote así lo reflejaba. Venía cantando como siempre, la misma canción, esa que el mismo compuso hace mucho tiempo atrás. Su bolso como siempre venía abultado pero aquel día era un tanto mayor. Al divisar a lo lejos al viejo le gritó, Agustín!, Agustín! Y al cabo de unos segundos llegó al lugar donde se encontraban conversando Agustin y el joven.

- buenos días Joven Raúl – dijo un animado don benito - Qué bonito el día de hoy ¿No le parece?. Ha dejado de llover, lo que unos minutos atrás era impensado y hasta incluso me atrevería a decir que va a salir el sol
- Si está muy bonito el día , pero algo malo ha sucedido. ¿Se recuerda que ayer tenía un buzón repleto de cartas? Bueno hoy me desperté a buscarlas y no estaban ni las cartas y ni siquiera el buzón… alguien se las robó.
- Vaya, vaya ya veo – sonrió Don benito – pero tranquilo, tengo algo en mi bolsón. Aquí tengo la carta del día de hoy y algo más que tengo guardado en esta bolsa…
- Gracias, al menos tengo una carta – dijo Raúl – oh! ¡Y el buzón! (al ver lo que había dentro de aquella bolsa) Gracias don benito, no sabe cuanto se lo agradezco.
- Ahora ya tienes todas tus cartas – prosiguió don benito – pero yo tendría mas cuidado con la lectura de las cartas. Este ladrón se ha empecinado con robar alguna cosa en este barrio, ahora son las cartas. Pero siempre cae en el mismo error, por mas que quiera pasar inadvertido, siempre estoy dando vueltas por aquí y por allá repartiendo cartas y hoy en la madrugada lo ví cuando se llevaba tu buzón.
- Gracias! – interrumpió Raúl – le prometo que apenas entre a la casa las leeré.
- Me parece bien – dijo un atosigado Don benito al ser abrazado por Raúl – una última cosa para que no seas sorprendido por el ladrón. Lee las cartas diariamente, porque todas tienen un significado especial para cada día. Si las lees todas juntas igual te servirán, pero te sugiero que estés pendiente de no saltarte ninguna carta porque cada una de ellas están hechas para ser saboreadas y aprendidas en el día a día.
- Tiene toda la razón – contestó un emocionado Raúl – trataré de hacer caso a su sugerencia. Hasta luego don Benito y gracias por todo, hasta luego don Agustín.

Continuará...

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miércoles, junio 25, 2008

El Cartero y el Ladrón I

"Aun quedan muchas cartas por leer..."
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Día de semana, afuera el sol brilla tenuemente como buen otoño. El kiosco que se encuentra ubicado en medio de una central calle de aquella costera ciudad, comienza a vender sus primeros periódicos para aquellos madrugadores lectores y uno que otro alimento comprado por un atolondrado estudiante. Y así comienza el día, al compás de don Agustín que aun no ve asomar ni menos levantar a su estimado amigo Raúl, que de cariño lo llama “joven Raúl”. Aquel viejo ha visto pasar una decena de estudiantes por aquella casa ubicada justo al frente de su negocio, pero algo le ha llamado la atención, un cariño especial sin duda. Sin saber Raúl, el viejo conoce todos sus movimientos e innumerables veces ha cerrado tarde su negocio solo porque al joven se le ha olvidado comprar algo para comer.

En una hora un tanto atrasada se levanta Raúl. Prueba de ello es que deja entreabierta la ventana... sale rápidamente acomodando su ropa mientras camina, ni siquiera alcanzó a secar su pelo ni menos tuvo tiempo de revisar todas las cartas que están en el buzón. A media cuadra se encuentra con Benito, el cartero de más edad de la ciudad, el mismo que diariamente le lleva alguna correspondencia. Don Benito lo saluda como intentando entablar una pequeña conversación para así después preguntarle sobre el pago de tanta correspondencia acumulada. Sin embargo Raúl saluda apuradamente, tanto así que al momento de saludar hace parar un microbús que lo lleva a su Universidad.

Mientras su casa sigue vacía y de manera antagónica su buzón de correo sigue igual de lleno que en la mañana, es llenado aun más por Don Benito, el cual no tuvo más remedio que tirar unas cuantas cartas en la puerta (más bien encima del pasto mojado). Pasan las horas, y cuando el sol de la mañana ya tiene puesto el traje de despedida, llega Raúl con un tanto más de frío, tanto así que saluda al viejo Agustín y compra un café. Pasan unos minutos y entre tanto silencio el viejo encuentra el momento justo para entablar una conversación.
- ¿Qué tal tu día “Joven Raúl"? – preguntó el viejo.
- Bueno… - contestó Raúl tomando el café más rápido para acabar la conversación.
- Hoy Benito preguntó por usted – prosiguió Agustín – me hizo ver que usted tiene una deuda pendiente con él desde el mes pasado, pero más que eso me dio el siguiente recado: “Dígale a Raúl que tiene mucha correspondencia, cartas, cobros, pero más que esto cartas… no me importa tanto el pago del dinero, sino más bien la pronta lectura de su correspondencia”.
- Ok, deberas… - contestó un sorprendido Raúl – no me había percatado de que tenía tanta correspondencia. Dígale a Don Benito que disculpe por no conversar con el en la mañana, pero tan solo fue porque iba tarde. También dígale gracias por su recado y por su paciencia conmigo. Es que sabe que don Agustín, a mi se me olvidan las cosas y ando siempre un tanto apurado… muchas gracias por el café… ¿le puedo pagar mañana?, es que hoy día extravié mi billetera y recién mañana mi padre me envía dinero del sur…
- No hay problema “Joven Raúl” – dijo con voz de un viejo amigo – cuando tenga el dinero y se acuerde de pagarme, hágalo (esto último lo dijo sonriendo).
- Gracias, muchas gracias – prosiguió la conversación cruzando la calle y elevando el tono de voz – y dígale a don Benito que mañana recogeré toda la correspondencia, ¡sin falta!

CONTINUARÁ...

creditos fotografía: http://www.flickr.com/photos/sunitabudhrani/2134486574/sizes/m

jueves, mayo 01, 2008

"Tema Libre"

"No puede haber un invierno tan largo, no puede llover por siempre, ni tampoco que perdure por siempre la sequía"
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Si quieres recomenzar tu vida, este es el día, tómate el día libre. Haz algo nuevo, sal a caminar, transita por la vereda distinta a la cual siempre sueles pasar. Si siempre caminas, sal a correr; si siempre corres, anda mas rápido o ve más allá, anda en auto o toma un bus y si siempre has hecho esto último, ¿Por qué no volar?

Si quieres recomenzar tu vida, comienza con algo pequeño. Si nunca has leído un libro, toma uno y léelo por 10 minutos, día tras día, ¿quién sabe si después de unos días te gusta leer? Si nunca has escrito, comienza a escribir cualquier cosa. Toma un lápiz, busca un cuaderno y empieza a escribir. Pero ¡ojo! Escribe en un cuaderno de notas para que así puedas plasmar ordenadamente tus ideas y siempre permanezcan en un lugar seguro. Si nunca has pintado, ¡hazlo!... lo mismo con la fotografía, con la danza, el teatro, etc. ¡Ah! Y si nunca has descansado, ¡descansa!

Todo comienza en la vida una y otra vez, y cuando crees que todo ha terminado, ¡sorpresa!: ¡Todo vuelve a comenzar! No puede haber un invierno tan largo, no puede llover por siempre, ni tampoco que perdure por siempre la sequía. Así como el camino al error comienza con pequeños pasos, el camino a la alegría y a un verdadero cambio comienza también con pequeñas decisiones, con un tibio sentir y con “insignificantes” actos.

Vamos es tiempo de moverse, es tiempo de ver el cielo, de escuchar, de reír, de llorar de alegría. Comencemos a vivir como si fuera el último de nuestros días. Respira como si fuera la última vez; sueña como nunca; grita; abraza; ríe, descansa; observa todo; fíjate en la ambulancia; pon tu mirada en cosas absurdas y ve lo bello de eso; siéntate en donde nadie lo hace; regálale algo a un desconocido; dile a tus papás cuanto los quieres. No se son tantas cosas que hay que agradecer, incluso a ustedes mis estimados lectores conocidos y unos cuantos mas lectores desconocidos. Gracias por leerme, gracias por sus comentarios, por sus visitas silenciosas, por sus múltiples puntos de vista.

Recuerden tómense el día libre y comiencen a hacer algo que les dé vida, comiencen con poco pero háganlo día a día

martes, abril 08, 2008

"El Encuentro con Alejandra" (5)

"La parte final de la historia"
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Así continuaron el viaje. A medida que pasaban las horas y se osurecía los pequeños comenzaron a agotarse y lentamente se fueron acostando en la barca. Es por esto que comenzaron a mirar el cielo. Y de esta forma esperaron el atardecer en el bote, sintiendo el suave “clap” del choque con el agua, mirando como el cielo se tornaba más oscuro y como por arte de magia una que otra estrella aparecía. Al principio fue difícil encontrar con la mirada el primer astro que se asomaba para embellecer el panorama. Uno!, dos! Gritó la pequeña francisca… hay una tercera a la izquierda exclamó Miguel… cuatro! Cinco! Continuaron diciendo los niños al ver que aparecía luminosamente tan lejanas estrellas. De pronto dejaron de contar, uno que otro parpadeo acelerado se volvió a repetir hasta que conciliaron el sueño en el bote, mientras éste seguía avanzando al mando de su escudero abisay. Sin duda una grata sensación debe de ser la de dormir en un bote. Se asemeja un tanto a ser mecido en una cuna, ¿se lo imaginan?

Ya cuando comenzó a caer una espesa niebla, Abisay los abrigó con una manta que traía en su improvisado bolso. Abisay mientras tanto continuaba con la misma intensidad el viaje, remaba queriendo avanzar lo suficiente como para mañana a primera hora llegar a destino. El escudero para no distraerse por uno que otro ruido que había en los alrededores del lago, comenzó a cantar apasionadamente, no diremos que afinadamente pero lo necesariamente melodioso como para no despertar a los niños por un ruido molesto.

De tanto remar y cantar, nadie sabe como ni cuando comenzó a amanecer. Uno que otro tibio rayo de sol comenzó a aparecer y a abrigar las frías manos de Abisay. Después de unos cuantos bostezos de este último (que al parecer fueron mas sonoros que lo recomendado), la pequeña francisca comenzó a abrir sus ojos, como quien se arruga cuando hay mucha luz o como cuando se saborea algo demasiado ácido. Ya cuando los pudo abrir saludó alegremente al escudero con un: “Buenos días”, pegando un bostezo enseguida. Después de esto, movió un par de veces a miguel, hasta que por “arte de magia” éste se despertó. Después de esto ambos se estiraron nuevamente y pusieron su vista nuevamente en el cielo observando cada ave y cuanta nube que podían divisar. El “juego” se interrumpió cuando Abisay les dijo: “¡Sorpresa, hemos llegado!. Levantense y miren la casa que está al final del lago!. Ahí se encuentra la amada de vuestro Padre. La anhelada y querida Alejandra”. Los niños ante tal anuncio no lo podían creer, sonreían, se abrazaban, miraban atónitos y le agradecían a Abisay por haberlos conducidos hasta ese lugar.

Desembarcaron, corrieron en dirección a la casa, tocaron la puerta, sacaron los regalos y al abrirse la puerta abrazaron a Alejandra como si fuera el último abrazo que en la vida podían dar. Francisca le entregó el perfume y Miguel la carta (regalos que en el comienzo de la historia su Padre les había entregado). Alejandra amablemente los invitó a pasar. Francisca entró corriendo como si se encontrara en su casa; Miguel entró educadamente pidiendo permiso; y por último Abisay entró haciendo una reverencia y quedándose en la puerta como en señal de protección ante cualquier eventualidad. Alejandra los invitó a sentarse. Al cabo de unos minutos de conversación y de una que otra anécdota, Alejandra los invitó a pasar a la mesa y les dijo lo siguiente: “Saben mis pequeños, desde hace mucho tiempo yo esperaba este momento. Día y noche anhelé que estos lugares volvieran a ser verdes. Anhelé con todo mi corazón poder sentir nuevamente el aroma de una tierna flor; poder escuchar las aves cantar, verlas volar con total naturalidad. Sin duda ustedes ni se imaginan como era la vida en un lugar tan despoblado como éste, sin vida, sin flora ni fauna, sola rodeada de tierra y de calor. Sin embargo yo sabía que este día llegaría, de una u otra forma vuestro Padre se las arreglaba para enviarme recados y cuando supe que ustedes venían en camino estallé de felicidad. Una señal que aun recuerdo fue sentir después de cien años las primeras gotas que inundaron nuevamente esta tierra y que permitieron la formación del lago que ustedes acaban de atravesar.

Y así prosiguió hablando Alejandra, emocionada, conmovida y por sobre todo amada. Todo era calma hasta que en un instante comenzó un fuerte ruido en las afueras de la casa. Abisay extrañamente ni se inmutó por tal acontecimiento y abandonó la posición de la puerta para colocarse en un costado de la casa al lado del sillón. Su rostro era de calma y tranquilidad, lo cual no atemorizó ni a los pequeños ni a la amada Alejandra. Después de aquel ruido hubo un silencio casi ensordecedor hasta que de pronto la puerta se abrió y se escuchó una tierna voz que dijo: ¡Los amó! Era ni mas ni menos que el Padre, el mismo que encomendó a los niños la misión, el mismo que estaba ansioso de estar con la amada Alejandra, el mismo que quería que el bosque volviera a reverdecer. Los niños corrieron la amada los siguió y se unieron en un gran abrazo. Y al tenerlos tan cerca nuevamente les suzurró las siguientes palabras a sus oídos: “Mi pequeña y tierna Francisca; mi valiente y fuerte Miguel (tocándole el hombro como quien felicita a otro); mi amada y hermosa Alejandra.

(5) Esta es la Quinta y última parte de la historia.
Espero que les haya gustado.
Nos vemos la próxima semana.

crédito de la fotografía: http://www.flickr.com/photos/pipe_x/2237569863/

sábado, marzo 29, 2008

“Lago Esperanza” (4)

"El segundo mágico encuentro de los pequeños con Abisay, su escudero"
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Y antes de tomar la ruta por donde se fueron estos seres indeseados, Abisay, su escudero le señaló a los pequeños lo siguiente: “Sigan corriendo, yo los perseguiré y los cansaré hasta derrotarlos”. Y acto seguido les lanzó un añoso papel que recogió Miguel…

Y así Abisay comenzó la persecución de estos desagradables habitantes. Cuando éste ya estaba lejos y los niños ya lo perdían de vista, Miguel se acordó del papel lanzado por su escudero y lo desenvolvió. Al mirarlo se encontraron con la sorpresa de que era un mapa. Quizás a ustedes estimados lectores les parezca un tanto normal tener ante su vista un mapa pero lo que significaba para estos pequeños era algo increíble. Después de caminar solos un tiempo por el desierto y ahora por un próspero bosque, el hecho de que un guerrero les haya salvado la vida y que además les dé la guía necesaria y perfecta para seguir, era para quedarse sin palabras. El mapa además contenía la siguiente reseña en el comienzo: “Este camino los conducirá por la ruta exacta por la cual tienen que transitar para estar a un paso de llegar a su destino final…”.

De este modo continuaron confiados la travesía. Y se juramentaron que la mejor paga para Abisay era avanzar lo más rápido para llegar al final. Es por esto que las paradas y los momentos de relajo fueron acordados por ambos y cada uno ayudaba en la búsqueda de comida y en leña para una que otra fogata. Y así pasaron toda la noche caminando por el oscuro pero frondoso bosque a la luz de luna llena. Caminaron como unos pequeños confiados, con el alma de soñadores y con el corazón puesto en la alegría de llegar a encontrarse con la amada de su Padre. (Cabe destacar que los regalos estaban en perfectas condiciones. El perfume y la carta de amor).

Todo iba de maravillas al comenzar la mañana. En el cielo cada vez se agigantaba un esplendoroso sol; las nubes poco a poco se disipaban; y el canto de las aves aparecía al paso de estos aventureros como un incentivo y una alegría. El júbilo se acrecentaba cuando al pasar el último pino se encontraron con un lago que gozaba de una generosa vida. Uno que otro pato dio un singular canto de bienvenida pero algo no calzaba en toda esta historia. No sabría decirles si fue temor o la sabiduría de cerciorarse de todos los detalles de la vida. Quizás pensándolo bien fue esto último porque al ver a un tipo de mediana estatura pescar en medio de la inmensidad del lago se animaron a preguntarle lo siguiente:
- ¿Abisay eres tú? – Preguntó Miguel con voz segura – si eres nuestro escudero dinos la frase que nos dijiste anoche en el bosque.
- “Sigan corriendo… - contestó con un tono de alegría - ¿debo de continuar? Espérenme en la orilla que les tengo varias sorpresas.

Al estar próximo a la orilla, Abisay saltó del bote no importándole que pudiera mojarse, corrió al encuentro con los niños y les dio un abrazo que difícilmente podrían olvidan. Les señaló que el estaba a sus órdenes y que era momento de descansar. Es por esto que les preparó lo obtenido de la pesca y les improvisó dos camas en su también improvisada carpa.

Después de terminada la siesta, Abisay se adelantó y espero a los niños en el bote para continuar ahora por agua la penúltima parte de esta alucinante travesía. Al estar reunidos los tres en el bote les explicó en que consistía esta parte de la aventura y les terminó diciendo lo siguiente: “Piensen mientras viajamos en todas las cosas que le hacen falta a este lugar. Si le hace falta vida, verdes hojas, pájaros, gente amable, frutos que alimenten a la ciudad, etc. Eso si les pediré dos cosas. La primera que lo digan en voz alta. La segunda que lo pidan como si su Padre los estuviera escuchando. Y por último les pediré que se mantengan todo el viaje despiertos, con los ojos bien atentos para así ver con claridad lo que es conveniente para este lugar”. Y viajando por el lago continuaron toda la tarde y la noche de ese día…

Continuará…
(4) Es la cuarta parte de la historia
La próxima semana la quinta parte y final.

sábado, marzo 22, 2008

¿Amigos?

"Antes de proseguir con las historias de semanas anteriores me permitiré hacer una pausa en esta semana. Los dejó con el escrito ¿Amigos?"
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Un amigo. ¿Cuántos significados hay en esta pequeña palabra? ¿Cuántas vivencias, anécdotas, risas? Y así podríamos pasar horas escribiendo significados tanto explícitos como implícitos. Cuando el conocimiento es tal entre los amigos, no hay necesidad de palabras, un solo gesto, una sola mirada basta para sentenciar con el silencio de los ojos lo que se pretende comunicar.
Pero no creo que un día al caminar por la calle, saludes a alguien de la nada y mas aun lo abraces y le digas te quiero. Algunos de nosotros quizás ha hecho lo primero pero ¿lo segundo? No lo creo, es poco probable. Entonces está más que claro que una relación de amistad no es unir a dos personas para que compartan juntos sus vidas. Si uno de ellos no quiere conversar, por más que la otra persona quiera entablar alguna conversación, todo esfuerzo sin duda será en vano. A mi me ha sucedido eso y quizás a cuantos millones más les ha pasado lo mismo que les intento relatar.
Siempre tuve a un perfecto desconocido que intentaba conversar conmigo, es más quería ser mi amigo. En realidad no recuerdo muy bien como comenzó todo esto, pero creo que echando a volar mi imaginación todas estas cosas sucedían en el diario vivir. Al solo verme me hacía señas, me sonreía, quizás cuántos chistes me contó y ni siquiera uno solo de ellos le atendí. Quizás cuantos abrazos desperdicié o cuantas horas de conversación perdidas no las aproveche. Ahora que me imagino todo esto suena como a una gran pérdida. Sin embargo solo te das cuenta de esto cuando lo conoces, porque si no lo quieres conocer nunca sabrás donde podrás llegar con Él, nunca podrás experimentar esa grata compañía de estar a su lado sin necesidad de hablar, tan sólo escuchando el nítido sonido del silencio, del viento, del mar y quizás de cuanta ave loca volando al pasar. Mi amigo me ha enseñado a pensar, a observar la ciudad, a ver con otros ojos a las personas que no conozco, incluso a ustedes mis anónimos lectores que no se sabe cómo ni cuando llegarán a leer estas palabras o la de los escritos anteriores. ¡Vivir con este amigo es vida! ¿No me lo creen? Traigan a su memoria a su mejor amigo/a, no es divertido compartir, sin duda es necesario reir, llorar, contar tus penas y alegrías, tus mas grandes victorias y por qué no también tus miedos. Un amigo sin duda es una invitación a volar, a llegar más lejos, a trascender en esta vida, un aliado de batallas. Hay muchos epítetos más que podría agregar pero que ahora no me vienen a la mente, quizás tu me ayudes a contarlos si te animas.
Para ti y para mí este amigo puede tener demasiados adjetivos y puede tener diferentes significados porque cada uno de nosotros fue creado diferente, con talentos, con caracteres incluso en algunos casos totalmente opuestos. Pero vamos concluyendo. Si alguien toca a tu puerta ahora, en este instante y dijera que quisiera ser tu amigo, de buenas a primeras ¿que le responderías? ¿Te animarías a decir: si? Si te digo que aquel personaje te quiere entregar todo su amor, cariño y perdón, ¿Lo pensarías? Quizás suene un tanto extravagante o medio irreal. Pero es cierto. Hay alguien que siempre ha anhelado buscarte, no por piedad, sino que por amor, no para juicio, sino que para perdón; no para aburrirte, sino que para pasar tardes, mañanas y noches entretenidas contigo; hay alguien que ronda y hace lo imposible para estar contigo. ¿Crees que no es posible? ¿Por qué no? ¿Suena a un cuento mágico? ¿Por qué todo lo mágico en esta vida no puede ser real? Al menos yo te aseguro que esto sin duda es real o sino no estaría escribiendo esto. Si te digo que ese amigo incansable murió en una cruz, ¿lo creerías? ¿Qué murió por tus pecados? Bueno también puedes decir que murió por tus errores. Quizás suene muy loco, pero es real. Puedes darte un respiro, puedes pensar, puedes mirar a todos los lados. No pienses que después de todo esto aparecerá el conductor de televisión que te dirá que esto es una cámara indiscreta. Más bien, siempre hay alguien que te dice que esto no es real, que esto es una gran mentira y que mejor que sigas tal cual como estás. Pero vamos, animate a abrazar a este amigo, a este genio llamado Jesús, al ser más creativo de la historia, al más humilde, al incansable restaurador de corazones, al más chistoso de todos, al que da los abrazos mas tiernos que pueden existir, etc.
Te invito a abrazarlo, a aceptarlo, a pasar una eternidad con este Amigo, a compartir todo lo que te resta de vida.

créditos:
fotografía: http://www.flickr.com/photos/joyrex/1374573642/
arreglo de la fotografía: cata lara


miércoles, marzo 12, 2008

"En Medio de la Travesía" (3)

"Sigan corriendo, yo los perseguiré y los cansaré hasta derrotarlos"
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Despertar sin duda es un regalo del cielo. Pero para estos pequeños era más que esto. Abrir los ojos, ver el sol radiante de la mañana y que la brisa refrescara sus cuerpos era algo impagable. Se levantaron como quien ha tenido una noche placentera. Se miraron y cada uno ayudó a desarmar la improvisada habitación. Al terminar comieron una que otra fruta, un pan que aun conservaba su frescura y un jugo de manzana que les había preparado su Padre. Un rato de juego, unos minutos de risas, ambos se miraron y señalaron a la vez que ya era necesario partir. Ordenaron su equipaje pero éste ya nos les cabía en sus mochilas. Intentaron una y otra vez pero ningún intento dio resultado. Hasta que Francisca señaló:
- Miguel – señalo la pequeña – no puedo con mi mochila…
- Yo tampoco – interrumpió Miguel – he intentado varias veces ordenar nuevamente nuestro equipaje, pero ninguna forma me ha dado resultado.
- Creo que debemos de dejar algunas cosas de lado – dijo una pensativa Francisca – Lo importante de todo esto, es continuar… lo importante es cruzar lo más rápido este lugar, porque el calor me está agotando.
- Dices bien Francisca – señaló Miguel – cómo no haberlo pensado antes. Sin duda tendremos que despojarnos de las cosas que si bien nos han servido para llegar hasta aquí, quizás ya no las utilizaremos más. ¡Que gran idea!... con un menor peso en nuestras mochilas podremos caminar más… podremos llegar más lejos… ¡quizás hasta podremos correr!

Los pequeños se animaron a colocar lo más importante en sus mochilas, dejando lo justo y necesario para el viaje. Ni más ni menos, esa era la consigna. Teniendo lo necesario para avanzar y poniendo la mirada en que la vida les ayudará a continuar. Ordenar el equipaje les llevó un par de horas. Ya era mediodía y solo había una misión: avanzar. Llegaron a un acuerdo que se turnarían cada diez minutos quien avanzaba en primer lugar, para así no cansarse y poder discernir bien los lugares que atravesar. El suelo seguía un tanto arenoso, el viento cada vez más cálido por el paso de las horas. A veces era necesario parar, tomar un poco de agua y continuar. Los rostros comenzaban nuevamente a desanimarse, ya sea por la incesante o por el agobiante calor que reinaba. Pero mientras más cansados estaban, más pensaban en la meta, se recordaban del oasis que los sorprendió ayer a media tarde y sonreían de sólo pensar que después de unas horas más algo nuevo los volviera a “despertar”. Dieron las tres de la tarde y al no encontrar un lugar para cobijarse, siguieron caminando y así pasaron un par de horas avanzando sin parar.
En el comienzo del viaje los pequeños habían hecho una promesa de nunca mirar hacia atrás, ni siquiera en juego, pero quien sabe si hubiese animado a Miguel y Francisca en esta oportunidad voltear la mirada para observar todo lo recorrido.

Ya eran las cinco de la tarde y Miguel que iba unos pasos delante de Francisca notó que el suelo poco a poco comenzaba a tomar un color verde. En medio de la arena, había una que otra huella de pasto. Esperó a que su hermana lo alcanzara y le señaló la buena nueva. Se sacaron los zapatos y comenzaron a correr, de un momento a otro olvidaron su cansancio. El paisaje de nuevo los había reanimado, ayer con el oasis, más hoy con un verde paraje que comenzaba lentamente a aparecer. Comenzaron a correr, a sentir de nuevo la brisa que había en el bosque, a sentir ese aroma…

De pronto de la nada apareció el temible viejo creador de tantos engaños y mentiras que reinaba en la soledad del bosque. Los niños de solo verlo se inmovilizaron, bajaron la mirada, cerraron los ojos al ver que el viejo se les acercaba. Pensaban entre sí que de alguna forma iban a salir de este problema, pero al ver que el viejo y sus mascotas se acercaban rápidamente hacia ellos temieron lo peor. Se aferraron a sus mochilas, resguardando con su vida el preciado equipaje. Ojos cerrados sentían los acelerados pasos del viejo y de sus mascotas, ojos cerrados que pensaban en qué hacer, oídos que de pronto escucharon un sonido en las copas de los árboles. Algo imposible porque el verde paraje recién había comenzado a aparecer delante de sus pasos. Abrieron los ojos, voltearon la mirada hacia atrás y observaron que sus pisadas habían dejado una verde huella en la arena. Sus pasos en la arena se habían convertido en fresco pasto, en tierna y frondosa vegetación, en altos y variados árboles. Se pusieron en pie nuevamente, escuchando claramente el sonido que provenía desde las copas de los árboles.
Miraron fijamente a sus adversarios, desafiándolos a pelear. Sin embargo de pronto aparece un personaje que se pone delante de ellos y hace huir a estos malignos habitantes. Éste al mirarlos les señala lo siguiente:
- Mi Nombre es Abisay – les señaló con voz potente y amigable - ¡Soy su escudero, vine en ayuda de ustedes, vine a pelear junto con ustedes. Seremos compañeros de viaje, hasta completar el trayecto!

Y antes de tomar la ruta por donde se fueron estos seres indeseados les señaló a los pequeños lo siguiente: “Sigan corriendo, yo los perseguiré y los cansaré hasta derrotarlos”. Y acto seguido les lanzó un añoso papel que recogió Miguel…

Continuará...

(3) Es la tercera parte de la historia

créditos:
Arreglo de la Fotografía: Catalina Lara